Creo que el trabajo psico-corporal es una de las prácticas que más me han ayudado con mi vergüenza y que compruebo que ayudan a lxs demás. La forma en que se desarrolla una sesión de PCI hace que sea una experiencia fácil en la que el ojo con el que generalmente me hago un escáner puede aflojar y dar espacio a la espontaneidad, al placer de bailar y expresarme, de sentirme, de ponerme curiosa y creativa. 

¿CÓMO AYUDA EL TRABAJO PSICO-CORPORAL?

  • Ayuda a abrir el cuerpo a las sensaciones, relajar, respirar y contactar contigo y con lo que hay ahí afuera, y seguir respirando cuando vienen las ganas de cerrarse como una ostra en el fondo del mar emocional. Aprender a aflojar.

  • A encontrar y reconocer un espacio de seguridad en ti misma, en qué puedes apoyarte (corporal y emocionalmente) cuando la vergüenza parece que te lleva por delante. Un lugar que no sea la contracción y que te permita auto-regularte en el contacto con los demás. 
  • A salir de la contracción a la expansión y habitar todos los espacios intermedios que hay entre esas dos posiciones, flexibilizando este movimiento y recuperando la capacidad de fluir desde el estar cerrada al estar abierta. 
  • Expresar: recuperar la capacidad de expresar tus emociones e impulsos (enfado, alegría, tristeza, amor…) dejar que llenen el cuerpo y que hagan el recorrido hacia afuera, que no queden encogidas adentro, y encontrar formas distintas de canalizarlas saliendo de tus patrones habituales de vivirlas. 
  • Conciencia: poder reconocerte en todas las músicas y todos los bailes dejando caer las identificaciones del «yo soy….» o «yo no soy…». Poner conciencia a la experiencias que te sacan de tu yo habitual y de lo que crees de ti misma. 
  • Contacto: ir al contacto, al mostrarte a los demás y dejarte ver en un espacio de seguridad que te permita ir explorando a tu ritmo sin tener que ponerte una máscara y hacer «como si no tuvieras vergüenza». La pertenencia a un grupo, el sentirte parte, experimentar que lo tuyo tiene valor porque es lo tuyo. 

Todo esto va generando una experiencia interna de mayor sostén, apertura, y capacidad a la hora de experimentar la vergüenza. Genera nuevos recursos corporales y emocionales de los que valerte cuando ésta aparece; ayuda a deshacer y elaborar  los introyectos (ideas/creencias que te has tragado sobre ti mismx), a mirarte con otros ojos, a re-conocerte y re-encontrarte contigo desde un lugar más amoroso. A vivenciarte con mayor amplitud. Es reparador poder mostrarte y ser reconocida sin juicios.

Hay una famosa frase que dice: «Darle cuerpo al sufrimiento permite quitarle sufrimiento al cuerpo».
Yo diría que «darle cuerpo a la vergüenza permite quitarle vergüenza al cuerpo».

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