No siempre es fácil tomar la decisión de ir a terapia y puede pasar tiempo antes de que nos decidamos a dar el paso de pedir ayuda a pesar de estar pasando por una situación de sufrimiento.

Es natural que aparezcan miedos («qué tendré que decir o hacer», «¿me entenderá?, ¿me juzgará?»), creencias («debería poder yo sola», «no tengo razones suficientes para buscar ayuda»), sentimiento de culpa -como si necesitar ayuda significara haber fracasado- y otro tipo de cuestionamientos. Todos tememos el momento de sentirnos vulnerables frente a otra persona.

Mirarse a una misma no es fácil, dejarse ver tampoco. Es una apuesta y un compromiso contigo misma, con tomar las riendas de tu vida, de tu bienestar y tu crecimiento.

Te cuento lo que vas a encontrar cuando inicias un proceso de terapia gestalt:

La terapia es un espacio para ti. Un espacio seguro y confidencial donde revisar aquellos asuntos que te están provocando sufrimiento; un lugar donde expresar y elaborar tus emociones desde la escucha respetuosa, y donde desarrollar recursos y habilidades para poder atravesar las situaciones y las dificultades que te tienen atascada.

La gestalt es una terapia humanista: confía en que las personas estamos naturalmente orientadas a nuestra auto-realización, al pleno desarrollo de nuestras capacidades.

Enfoque holístico. Vemos al ser humano como un organismo íntegro, no compartimentado, en el que las dimensiones cognitiva, corporal, emocional son expresión de la persona. Potenciamos la conciencia, la coherencia y el equilibrio entre estos aspectos.

Conciencia y responsabilidad: tomar conciencia o darnos cuenta de lo que sentimos, pensamos y hacemos …y hacernos responsables de ello es la puerta a la transformación.

Aquí y ahora. Nos fijamos en el presente. Miramos la historia de la persona en tanto en cuanto sigue operando aquí y ahora interrumpiendo las respuestas espontaneas a las distintas situaciones de la vida. No nos importa tanto el «porqué» sino el «cómo» seguimos reproduciendo las mismas situaciones insatisfactorias.

Carácter. Abordamos el carácter como un conjunto de respuestas automáticas (emocionales, corporales y mentales) aprendidas en la infancia que nos impiden relacionarnos y responder a lo que nos acontece con espontaneidad y atendiendo a nuestra verdadera necesidad y circunstancias presentes. Flexibilizar el carácter pasa por explorar nuevas respuestas más coherentes y acordes con nuestro verdadero ser.

El vínculo. Es esencial el vínculo de confianza entre paciente y terapeuta, una alianza que está fundada en la presencia, el compromiso y la autenticidad de ambas partes.

Y, en definitiva, el objetivo último es que tras tu proceso terapéutico puedas seguir tu camino desde la confianza, el autoapoyo y la seguridad en ti misma.

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