SOBRE MÍ

Mi vida es, como todas, una danza entretejida entre lo herido y el impulso de vida.
Sigo navegando, sigo danzando. A cada paso voy desvelando qué es esta música que estoy bailando, quién es esta mujer que está danzando.

LA HERIDA: CONTRACCIÓN

Se me da muy bien esconderme detrás de las palabras, ponerme la armadura de seria y distante para que no se vean mis inseguridades, mi fragilidad. Mi herida se llama vergüenza: ese monstruo de ojo escrutador con el que algunas somos capaces de devorarnos a nosotras mismas. Pero si me pongo la armadura muchas cosas se quedan adentro: mi ternura, mi sensibilidad, mi capacidad de acoger, de escuchar, mi risa y las ganas de gritar un gran “sí” a la vida con todo lo que traiga. Así que respiro y allá voy: ¿quién soy?

LA BUSCADORA: EXPANSIÓN

El deseo de sanar, crecer y vivir más plenamente es el motor de mi búsqueda. Dediqué muchos años al teatro. Fui alumna. Fui profesora. Fui actriz.

Ahora entiendo que el arte fue un camino de autoconocimiento que me ayudó a integrar aspectos de mí misma, a superar límites y a descontraer la vergüenza.

Luego llegué a la Gestalt: primero como paciente emprendiendo el largo camino de quererme como vengo de fábrica, después como estudiante y finalmente como terapeuta. Encontré en la Gestalt una manera de acompañar y de estar en la vida: la presencia, la conciencia, la escucha y la responsabilidad. También la confianza en que todas las personas podemos desarrollar nuestras potencialidades y tener una vida más plena.

SER EN DANZA. INTEGRACIÓN

Durante un tiempo no encontré cómo unir una vida que parecía partida en dos. Llegué a Proceso Corporal Integrativo (PCI) y redescubrí mi cuerpo como poderosa vía de integración y de celebración de la vida.

Desde niña había sentido la necesidad de bailar y expresarme a través del movimiento, pero nunca me planteé que pudiera trabajar a través del cuerpo. Este reencuentro con el movimiento y la expresión me ha ayudado a desarrollar mi capacidad de responder a los conflictos de la vida con la conciencia más clara y las emociones más en calma. La práctica psicocorporal hace que vayan cayendo los juicios sobre mí misma, que se despierte la curiosidad por lo que no conozco de mí, el gusto por el riesgo y el disfrutar del contacto con los otros…

ESPACIOS DE ENCUENTRO

Tengo fe en que lo que nos sana y ayuda a crecer es la relación con el otro. Encontrar un espacio en el que poder ser tal cual soy (compartiéndome en lo oscuro y lo luminoso) y ser escuchada sin juicio es lo que ayudó a curar mis heridas y mi relación conmigo. La aceptación es el lugar donde comienza la sanación y para eso hace falta la mirada acogedora del terapeuta.

COMPROMISO: RAÍZ

La elección de acompañar procesos de terapia y facilitar grupos es mi compromiso con la vida, con la creencia de que se puede vivir más plenamente, de que el sufrimiento no es un estado al que estamos condenadas.

Te acompaño en tu proceso desde el ser que soy yo misma, con estas heridas y este camino andado, poniendo al servicio del proceso las herramientas que he ido aprendiendo y experimentando.

LAS ENTRAÑAS: INTIMIDAD

Devoradora de libros y contadora de historias, cabezota hasta la extenuación, curiosa y de mente inquieta, me inspiran las vidas de mujeres que tratan de descubrirse y ser ellas mismas, y admiro a aquellas que saben llenar el mundo de alegría. Enamorada de la danza, la expresión y la creación, he encontrado en la terapia psicocorporal un camino para integrar cuerpo, mente y corazón.

Si quieres saber más de mi currículum profesional echa un vistazo aquí

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