No poner límites sí tiene un coste, tanto para ti como para la relación.
Muchas veces nos auto-justificamos y nos autoconvencemos para no poner límites diciendo eso de “total no me cuesta nada”, “así tengo la fiesta en paz”, “¿para qué entrar en conflicto?”
Y hay que darse cuenta de que no poner el límite SÍ tiene un coste, tanto para ti como para la relación: en tu autoestima, en que haces cosas que no quieres, en que acabas sobrepasada, en que comunicas que tus límites no son importantes, en que acabas por acumular un rencor o un enfado que termina por explotar, en que no te sientes vista (porque estás eligiendo no verte a ti misma)
La dificultad con los límites está originada por:
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- No reconocer los propios limites o las señales de que están siendo traspasados.
- La culpa o el miedo o la rabia suelen ser emociones que hacen su aparición: miedo al conflicto, a perder a esa amiga o pareja, culpa porque “yo tendría que” o “debería…”
- Creencias limitantes sobre cómo debe ser una relación o sobre una misma (“mis necesidades no son importantes”, “es egoísta ponerme a mi primero, no me querrán, “no va haber solución”.
- Y de aquí surgen conductas como querer agradar, ser complaciente, ser indispensable para el otra, falta de claridad al comunicarlos.
En un proceso de acompañamiento exploramos los limites en las relaciones desde lo experiencial. Ti forma de manejarte con los límites tiene un histórico, obedece a un aprendizaje Desvelamos los patrones que se repiten, las creencias que tienes sobre los límites, sobre las relaciones, sobre tu en las relaciones:
Toma un cuaderno y date tiempo para responder estas preguntas:
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- ¿En qué tipo de situaciones te es difícil poner límites? ¿Con qué personas te pasa?
- ¿Que te impide poner el límite?
- ¿Qué sensaciones tienes y qué haces (te encoges, dejas de respirar, no paras de moverte, que le pasa a tu mirada)?
- ¿Como te quedas después?
- ¿Que sacas a cambio de no poner el límite?¿Cuál es el beneficio?.
- ¿Qué emociones experimentas cuando te ponen un límite? Generalmente si tenemos problemas en poner límites también los tenemos con los límites de los demás.
Algunas cosas a tener en cuenta:
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- La única manera de aprender es practicando.
- Habla de tí y tu necesidad no se trata de acusar al otro ni cuestionarlo sino comunicar lo que quieres y lo que no.
- Escucha-te con respeto
- Poner un límite no es distanciarse es relacionarse desde un nuevo lugar.
- Poner límites es incómodo aprender a tolerar la incomodidad de hacerlo y acompañarse en las emociones que pueden aparecer (miedo, culpa, rabia…)
- Aceptar las consecuencias que puede tener poner un límite. Tenemos que saber que poner límites puede tener consecuencias: la otra persona se puede molestar, enfadar, negarse a entender el límite y por qué. ES algo que hay que aceptar. Recuerda que el límite es esencial para tu bienestar y para la relación.
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